Luz: Dracena gold cord prefiere la luz brillante e indirecta. Evite la luz solar directa, que puede quemar las hojas.
Asegúrese de que la planta reciba suficiente luz para mantener sus marcas.
Temperatura: Las temperaturas diurnas ideales para Dracaena oscilan entre 65 y 78 grados Fahrenheit, con temperaturas nocturnas 10 grados más frías. Mantenga la planta alejada de conductos de calefacción o corrientes de aire frías y evite temperaturas inferiores a 50-55 grados Fahrenheit, ya que esto puede dañar la planta.
Humedad: Dracaena prefiere una humedad del aire promedio de entre 40-50%. En invierno, cuando el aire interior es seco, rocíe las hojas una o dos veces por semana o coloque la maceta en un platillo poco profundo lleno de guijarros y agua para aumentar la humedad.
Suelo: Utilice tierra para macetas buena, bien drenada y ligeramente ácida con un pH entre 6,0 y 6,5.
Riego: Mantenga la tierra uniformemente húmeda, pero no deje que se seque por completo. El exceso de riego puede provocar la pudrición de las raíces. Dracaena es sensible a los productos químicos del agua del grifo, así que utilice agua filtrada, de lluvia o destilada.
Reduzca el riego durante los meses de inactividad del invierno.
Fertilización: Durante la temporada de crecimiento, fertilice una vez al mes con un fertilizante para plantas de interior equilibrado y soluble en agua. Deje de fertilizar en otoño e invierno cuando el crecimiento de las plantas se desacelere.
Luz: Dracena gold cord prefiere la luz brillante e indirecta. Evite la luz solar directa, que puede quemar las hojas.
Asegúrese de que la planta reciba suficiente luz para mantener sus marcas.
Temperatura: Las temperaturas diurnas ideales para Dracaena oscilan entre 65 y 78 grados Fahrenheit, con temperaturas nocturnas 10 grados más frías. Mantenga la planta alejada de conductos de calefacción o corrientes de aire frías y evite temperaturas inferiores a 50-55 grados Fahrenheit, ya que esto puede dañar la planta.
Humedad: Dracaena prefiere una humedad del aire promedio de entre 40-50%. En invierno, cuando el aire interior es seco, rocíe las hojas una o dos veces por semana o coloque la maceta en un platillo poco profundo lleno de guijarros y agua para aumentar la humedad.
Suelo: Utilice tierra para macetas buena, bien drenada y ligeramente ácida con un pH entre 6,0 y 6,5.
Riego: Mantenga la tierra uniformemente húmeda, pero no deje que se seque por completo. El exceso de riego puede provocar la pudrición de las raíces. Dracaena es sensible a los productos químicos del agua del grifo, así que utilice agua filtrada, de lluvia o destilada.
Reduzca el riego durante los meses de inactividad del invierno.
Fertilización: Durante la temporada de crecimiento, fertilice una vez al mes con un fertilizante para plantas de interior equilibrado y soluble en agua. Deje de fertilizar en otoño e invierno cuando el crecimiento de las plantas se desacelere.